Fernán Núñez

QUÉ VER

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FERNÁN NÚÑEZ

LA PLAZA DE ARMAS Y EL PALACIO DUCAL ES SOLO EL PRINCIPIO DE ESTA SORPRENDENTE LOCALIDAD

 

La joya de la corona de esta singular villa cordobesa de no más de 10.000 habitantes es su espectacular Plaza de Armas, de un color rojo intenso y blanco y a donde se desemboca prácticamente sin esperarse el viajero la magnificencia del conjunto que va a descubrir. Encontrarse con el maravilloso Palacio Ducal de los Fernán Núñez y las caballerizas es toda una sorpresa.

En este Palacio Ducal (1783) de estilo neoclásico, del que además pueden visitarse sus jardines en verano, es uno de los edificios de carácter civil más importantes de la provincia, y tiene cierto aire a los palacetes portugueses ya que fue mandado construir por Carlos José Gutiérrez de los Ríos, siendo este embajador en la ciudad de Lisboa. Está inspirado en la fachada del Palacio de las Necesidades de la capital portuguesa, donde se encontraba la embajada española por aquel entonces. Junto al edificio principal se construyeron escuelas, molinos, caballerizas o bodegas.

Fue el capitán Diego Gutiérrez de los Ríos y Guzmán, II conde de Fernán Núñez, quien conquistó la ciudad a los árabes, y previamente el territorio había pertenecido a la antigua ciudad íbero-romana de Ulia. De la época musulmana se conservan aún, aunque en muy mal estado, restos de algunas torres defensivas como la torre de Aben Cáez o la torre de la Atalaya.

Entre las visitas obligadas de la localidad, está la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, de estilo barroco, que preside una pequeña plazoleta donde unas grandes palmeras son las protagonistas. Construida en 1739 sobre una antigua iglesia anexa a la fortaleza de Fernán Núñez. De hecho, el campanario es una de las torres de la antigua fortaleza, acondicionada aunque aún se pueden ver en ella unas inscripciones góticas que lo atestiguan.

Otro paseo interesante es el que recorre el frondoso y refrescante Parque Llano de las Fuentes, donde se encuentran, la fuente de los Caños Dorados, la Fuente del Cañito y la Fuente del Cañito Molino, y desde donde se puede contemplar una de las mejores vistas del Palacio Ducal y del templo parroquial de Santa Marina. Como curiosidad, se yergue allí la estatua que homenaje al Perro Moro, el perro de los entierros. Según la leyenda local, aunque el hecho fue noticia nacional e internacional, el perro parecía conocer el destino de aquellas personas que iban a fallecer y cuando la muerte estaba próxima para alguno de los habitantes de la villa, el perro se acercaba a su puerta y permanecía allí. Luego asistía invariablemente a su entierro, acompañando como uno más, a los dolientes del difunto.

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