Montemayor

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MONTEMAYOR

ENCLAVE DE CASITAS BLANCAS, PLAZAS Y CALLEJUELAS CON SABOR A HISTORIA Y ALMA DE CAMPIÑA

 

Es esta localidad de no más de 4.000 habitantes, presidida por un Castillo, el castillo Ducal de Frías, del siglo XIV, es una de las localidades más agradables y sorprendentes de la Campiña por su sabor rural y su relajada atmósfera. Su Feria del Vino Dulce Pedro Ximénez, conocida como Paxera, es una cita que no te debes perder si eres amante de este tipo de vino de la comarca.

Ascendiendo hacia la parte alta del pueblo, uno va entendiendo la grandeza de lo que fue esta villa, que tuvo un enorme valor estratégico, y que abraza una de las construcciones militares de la provincia más emblemáticas. La población data de 1340 cuando el señor Martín Alonso de Córdoba reagrupa la población del próximo castillo de Dos Hermanas (del que quedan solo ruinas) en este enclave más fácilmente defendible. Pero en este solar también se situó la ciudad romana de Ulia, y fue cabeza de territorio en época musulmana. Será con la conquista cristiana cuando pase a manos de la Familia Fernández de Córdoba. Y ya en el siglo XVI el castillo se convertirá en residencia señorial (en la actualidad, no está abierto a visitas).

Desde la parte alta del castillo, entre arboledas, las vistas del Mirador de la Campiña ofrecen una panorámica hermosa de suaves lomas, casitas blancas y los cultivos que la peinan: viñas, olivos y cereal. A primera hora de la mañana, los meses más calurosos, se suele encontrar a los paisanos tomando el fresco por la plaza de Rafael Alberti, en torno al monumental castillo y sus vistas, un lugar perfecto para detenerse sin prisas.

Un paseo por este entorno del castillo invita a zambullirte en el día a día del pueblo, entre casitas de paredes blancas inmaculadas, adornadas con algunas flores, muros de piedra, portones antiguos, casas señoriales y calles que te conducen hacia la Parroquia de la Asunción, de estilo gótico mudéar (1515) y en cuyo interior se encuentra un retablo de estilo renacentista obra del escultor cordobés Pedro Freire Ladrón de Guevara y presidido por una imagen de San Acacio, Patrón de la localidad, nombre que recibe también la importante Cooperativa Vitivinícola de la ciudad que se ubica a la entrada del pueblo.

Justo al lado, en la plaza de Jesús Nazareno, otra iglesia nos detiene con su planta blanca, de 1524. Es la ermita de Jesús Nazareno. Y nos abre paso hasta la plaza de la Constitución, la del ayuntamiento, una recoleta plaza donde se toma el pulso de la vida social de la localidad, y junto a la que también se encuentra la Ermita de la Veracruz, de arquitectura mudéjar y que data de mediados del siglo XVI.

Callejeando por el casco histórico, otra de las visitas que merece la pena es la del Museo Arqueológico de Ulia, en la planta baja de la Casa de la Cultura.

Mapa de los pueblos vinícolas de Córdoba Montilla Moriles