Entrevista: Rosa Marqués @rocarmarcar  |  Foto de portada: Limpiando los capachos en la Cooperativa de La Aurora, la última labor de la pasera.

Tiempo de lectura: 4 minutos

33 años y 3 hijos. Mujer del campo, dura, optimista, como antiguamente eran las mujeres de la Campiña Cordobesa que trabajaban en la pasera. Esta rumana, residente en Palma del Río, lleva cuatro años al frente de la lagareta de la pasera de la Cooperativa de La Aurora y estos días terminan la campaña, limpiando los capachos, hoy sintéticos. Tantas cosas han cambiado… Hablamos con ella para celebrar el Día de la Mujer Rural.

Encontramos a Daniela limpiando a presión los capachos de la lagareta de la Cooperativa de La Aurora, bajo un sol de justicia. Brazos tatuados, grandes dosis de energía, una gran sonrisa y una camiseta con un bebé estampado que dice “Mami”…  “No tengo nada que esconder, no me importa hablar con vosotros”, nos respondía cuando la invitábamos a realizar esta entrevista con motivo de la celebración del Día de la Mujer Rural. Más de 2,2 millones de mujeres viven en el medio rural andaluz, lo que representa cerca del 49% de la población total de estas zonas, siendo el 10% mujeres extranejeras, según los datos de la Junta de Andalucía.

Una pregunta que te habrán hecho mucho a pesar de la evidente respuesta, ¿por qué viniste a España?

– Llegué en 2014 para buscarme la vida. Sale más rentable trabajar en España que en Rumanía.

 

Llevas una camiseta de tu hija. Eres madre y trabajadora del campo.

– Sí, tengo tres hijos, con 17, 8 y 6. Mi marido y yo estamos trabajando para ellos para que no les falte de nada. Él está aquí desde 2006. Yo llevo viniendo 4 años a la pasera, pero como tenía los niños chicos no podía venir. Estamos con la uva, la pasera, ahora con la la limpieza para dejarlo preparado todo para el año que viene… después con la aceituna, para la naranja…

 

¿Siempre has trabajado en el campo?

– Sí, he trabajado en el campo desde que vinimos.

Tumba romana con ocho hornacinas. El vino más antiguo del mundo - We Love Montilla Moriles

En la Cooperativa de La Aurora, Montilla, finalizan las labores relacionadas con la uva para dar comienzo en breve al verdeo de la aceituna.

¿Cómo es el trabajo en la pasera? Se parece mucho a cómo se trabajaba antiguamente: todo manual, jornadas largas…

– Nosotros echamos 14 horas diarias. Empezamos a las 6 de la mañana y acabamos a las 20.30 o 21 horas y descansamos una hora para comer.

 

Antiguamente el trabajo de extender la uva y voltearla lo solían hacer las mujeres. ¿También ahora?

– Las mujeres si hace falta descargan también algún cacharro chico. Pero sí las mujeres están sobre todo para extender la uva. Yo trabajo con las prensas, en la lagareta, con el caracol para echar la uva y hacer la presión.

 

Lo más duro que recuerdas en tu primer día en la pasera…

– En Rumanía también tenemos uva pero es verdad que no sabía nada de que había que extenderla, darle la vuelta, recogerla… Me quedé sorprendida pero te acostumbras rápido al trabajo, te adaptas… No es para decir “qué calor” o que no lo sabemos hacer. Nosotros siempre estamos para trabajar.

 

¿Qué ambiente dirías que hay en la pasera, en el campo en general?

– Normal. Algún día hay problemas porque te llega el cansancio pero cuando uno viene a trabajar sabe a lo que viene y si viene alguien nuevo nosotros lo enseñamos. Si se adapta bien y si no a su ritmo. Los trabajadores que traemos nosotros, porque traemos cuadrillas de las naranjas, ya saben cómo funciona el trabajo.

 

De dónde son estas cuadrillas, y en concreto, las de las mujeres de la pasera.

– En la pasera las chicas este año eran… mi hermana, rumanas y una española, amiga de mi hermana, que se ha adaptado muy bien. Esa mujer sí que ha aguantado el trabajo duro de la pasera. Estaba su niña también, pero con tanto calor y tanto sudaba que se le bajaba mucho el azúcar. Estuvo tres días y se quitó. Antes de que le pusieran alguna queja. Pero su madre ha aguantado. Es una trabajadora de campo y eso se nota. Se ha adaptado igual que nosotros.

Urnas de vidrio soplado en fundas de plomo - We Love Montilla Moriles

Antiguamente, los capachos se elaboraban con esparto. Fotografía: Archivo digital de Antonio Merino Menor.

Cómo dirías que son los españoles trabajando en el campo.

– Bueno, te digo una cosa: hay gente y gente, como los dedos de la mano. Porque tengo conmigo españoles en la cuadrilla y a veces desde el comienzo están empezando a poner quejas, pero luego se terminan adaptando al trabajo. No nos vamos a casa a las tres horas, hay que hacer el trabajo. Hay que cumplir el jornal para poder llevarte el jornal para la casa. Como trabajadora, en mi opinión, no echo cuentas si el otro trabaja o no trabaja. Yo voy a mi bola, como se dice.

 

¿Eres tú la que está de encargada de la cuadrilla?

– Yo con mi marido. Nosotros traemos a la gente. De fuera está mi hermano porque él lleva el tractor. Mi marido sale si hace falta ayuda y en la lagareta estoy yo siempre. Este año ha sido muy duro porque había mucha uva y había que apretar y darle caña para poder estar al día con todo lo que venía para adentro.

 

¿Se te revelan los españoles, por ser mujer y encima extranjera, y estar de encargada?

– Sí pero este año no he tenido españoles con nosotros en la lagareta. Marroquíes, de Senegal, y la única española que había es la mujer que estaba en la pasera. De hombres: rumanos, argentinos, senegaleses y marroquíes. Estamos todos para lo mismo. Para ganarnos la vida.

 

¿Hay grupos más problemáticos?

– No, la verdad, que no. Al final se acostumbran todos al trabajo. Como te he dicho, a lo mejor alguno es más problemático o que dice que hay mucho trabajo, pero no pasa nada. Si no puedes con esto, te quedas mañana en la casa. Si no puedes tú luchar con el trabajo, no te estamos obligando, nadie te obliga.

 

¿Cobráis el jornal por día?

– Al final de mes, pero si necesitamos anticipo nos lo dan. Cobramos por hora 11€. Y damos 14 horas diarias, todos los días. Salimos a 154 euros por el día si no me equivoco. Pero se echan horas, aunque cuando hay que trabajar hay que trabajar. Tampoco machacamos a las personas. Yo lo aguanto porque soy una trabajadora que he tenido campo y estoy acostumbrada al trabajo duro.

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Daniela trabaja en las diferentes campañas de uva, aceituna, naranjas…

¿Qué es lo más duro de un trabajo de 14 horas diarias a veces a más de 40ºC al sol?

– El calor sí, porque el calor te mata. Y como los fardos son negros y la uva se pone muy caliente, sube más el calor.

 

¿Qué opinas de los comentarios racistas de la gente a propósito de Ceuta y otras situaciones parecidas?

– Yo no cameo con cosas de esas porque nosotros no estamos iguales. Los rumanos son los rumanos. Nosotros, si venimos, venimos a buscarnos la vida, pero no sé, no te puedo decir. Si viene la gente que venga a ganarse su pan, pero no a buscar problemas para los demás. Normalmente la gente viene a buscarse la vida.

 

¿Crees que hay trabajo aquí?

– Trabajo hay por todos lados. Si eres trabajador lo encuentras, como decimos, en la esquina. Hay mucho jefe que necesita trabajadores y si eres una persona con ganas de trabajar lo encuentras, pero si no eres trabajador…

 

Está el problema de la documentación.

– Sí, nosotros sí tenemos porque Rumania está en la Unión Europea pero a los marroquíes les cuesta. Nosotros el NIE lo tenemos para toda la vida. Pero a los demás le cuesta y por hacer problemas, te cuesta más trabajo sacarte tus papeles.

 

¿Por qué crees que la gente de aquí que está sin trabajo no quiere el campo?

– Claro que no quieren este tipo de trabajos pero también tienen mucha ayuda que se la dan. Por ejemplo si yo voy a pedir una ayuda pues dicen «Daniela, te pasas de los ingresos, así que tengo que ir buscando trabajo para que a mis niños no les falte de nada y que no los miren con ojos de que los niños de Daniela mira cómo están».

Urnas con restos de huesos y vino - We Love Montilla Moriles

Los capachos y capachetas elaborados en fibra sintética para prensas de aceite son los que se usan para extraer el jugo a las uvas pasas de la variedad Pedro Ximénez.

Tú quieres lo mejor para ellos, eso creo que nos hace a todos iguales.

– Sí, como todo el mundo. A mis niños no les va a faltar nunca de nada mientras yo esté viva, pero la gente es muy aprovechada de las ayudas. Porque a la gente le conviene quedarse por 500 euros en la casa. A mí no me conviene porque tengo tres niños, mi letra de pagar, tengo también cosas… Y van al cole y necesitan mucho… y a mi niño mediano lo tengo con autismo. Así que tenemos una vida más dura para ganarnos la vida. Por ejemplo, una clase para el niño de logopedia me vale 30 euros y si voy a buscar ayuda me dicen lo siento te pasas de los ingresos. Claro, nosotros no descansamos. Vamos de una campaña a otra. Pues bueno, eso es la vida.

 

¿Crees que es más fácil para otra gente?

– Pues la verdad que no lo sé, cada uno tiene su pensamiento. O tienes ganas de trabajar o no tienes. Pero yo sé que cuando llego a la casa y termino el día pido a Dios que esté sana para venir mañana otra vez a ganarme mi día de trabajo. Pero algunos no lo piensan así, y si ha trabajado cinco o seis días ya ha trabajado para todo el mes.

 

¿Cómo haces en casa?

– Estoy pagando también una persona para que se quede con mi niño y yo pueda trabajar. Para que podemos adelantar un poquito la cosa porque con tres niños y uno más especial, trabajando mi marido solo no se puede.

 

¿El vino PX, que tú trabajas con tus manos, lo has probado?

– Si soy seria te diría que nosotros no tomamos. No estoy para tomar alcohol. No tengo la intención. No me sale. Mi marido sí, lo prueba de la prensa. Yo no lo he probado. Lo veo siempre: Pedro Ximénez, aquí o allí… y lo veo, la gente habla, pero a mí me da igual que sea el oro… Yo no tomo alcohol. Y aunque sea que me lo den de regalo se doy a a otra persona porque nosotros no somos de tomar alcohol, ni yo ni mi marido.

 

En la cooperativa ¿todo bien? ¿Los jefes tranquilos?

– Sí personas tranquilas. Y nosotros también somos personas tranquilas. A mí mi madre siempre me ha enseñado que tenga respeto para los demás, y a tener mi puerta abierta a todos por todos lados que vas en la vida. Yo no estoy solo por aquí, estoy por todos lados. Así intento hacer.

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