Texto: Rosa Marqués @rocarmarcar  |  Fotografía de portada: Vista aérea de Montemayor, cortesía Ayuntamiento de Montemayor.

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Mucho antes de que el vino definiera la identidad de estas tierras, la vid ya estaba presente en su historia. Una moneda de bronce acuñada en la antigua Ulia, actual Montemayor, muestra en su reverso un racimo de uvas junto a la leyenda «VLIA». Hablamos con los expertos, arqueólogos, para conocer su opinión y empezar a re-construir el relato del vino de forma veraz y contrastada.

El origen de la producción de vino en la comarca Montilla-Moriles es todavía un relato por reconstruir y sobre todo, por divulgar. Mucho se ha escrito sobre las pepitas de uva de época íbera (desde el siglo VI a. C. hasta el siglo I a. C) halladas durante una excavación en el Cerro del Castillo de Montilla, y que se convirtieron durante años en el primer testimonio de la elaboración del vino en la zona.

Sin embargo, para nuestra sorpresa, las semillas nunca fueron analizadas aunque continúan “guardadas” hasta que se halle la ocasión, lo que no permite afirmar con rigor que ya en época íbera se cultivara la vid en la comarca para la elaboración de vino.

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Visitantes del yacimiento arqueológico el Cero del Castillo en Montilla: Fotografía: cortesía Turismo de Montilla.

En arqueología todo es relativo, nos decía más tarde el arqueólogo Miguel Ángel Díez, actual director y gran divulgador del sorprendente Museo Ulia, en Montemayor, un espacio que se encuentra además en fase de ampliación y que cuenta con una enorme cantidad de piezas interesantes que nos dan para otro reportaje.

Díez nos explicaba en relación a cuál sería el testimonio más antiguo del vino en la comarca que “es bastante habitual encontrar en el Bronce Final (1250-850 a. C.), semillas de uva». De hecho, «posiblemente, tanto en las excavaciones del Cerro del Castillo de Montilla como las que se están llevando a cabo también en Santaella pudiera haber indicios». Además, incluso «en la moneda ibérica no era raro que pudieran aparecer uvas». Pero, añadía «en la zona de la Campiña probablemente no existieran, aunque tendría que confirmarlo ya que, repito, en arqueología todo es relativo”, subrayaba de nuevo el arqueólogo.

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Arriba, anverso y reverso de la moneda o As de Vlia, acuñada en lo que hoy es Montemayor, que estuvo circulando durnte el siglo I y II a.C. Abajo, Monetario del Museo Ulia.

 

Así que en nuestra comarca, hemos de trasladarnos a época romana para poder encontrar el primer testimonio gráfico en la zona que nos permita afirmar que desde entonces se elaboraba vino en la comarca.

Eso sí, «se hacía vino, pero a nivel local, es decir, no se comercializaba, no se producía un volumen suficiente como para hacerlo», señalaba Luis Arcas, miembro de la Asociación Agrópolis, durante una visita al Museo Histórico de Montilla, en la que buscábamos ese primer testimonio gráfico, el más antiguo referido al vino.

El porqué lo encontramos de nuevo en Montemayor. «En aquella época, en Roma, el vino Hispano era considerado de baja calidad mientras que el aceite era considerado el mejor. Así que a los ricos de las villas romanas de la zona les interesa más hacer aceite que vino, y mucho más todavía cultivar cereal, porque era más rentable que ninguno de los dos anteriores cultivos”, nos confirmaba el director del museo, mientras nos guiaba durante la visita.

Cierto es que existen referencias romanas al vino de la Bética –aunque no en concreto encontramos referencias del vino de nuestra comarca–. Por ejemplo, en la obra fundamental de Manuel López Alejandre, Los vinos de Montilla-Moriles, en el apartado dedicado a la Historia, leemos citas de los tratados romanos tanto de Columela —agrónomo hispano de la Antigua Roma, nacido en Gades, la actual Cádiz— como de Plinio el Viejo —escritor y militar romano del siglo I—. Pero entonces ¿cuál es esa pieza, este testimonio que nos ayude a situar la presencia y la importancia de la vid en nuestra comarca desde la Antigüedad?

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Fachanda del Museo Ulia, en el centro histórico de Montemayor. Fotografía: cortesía de Turismo de Montemayor.

Ullia, un museo imprescindible en la Campiña Cordobesa

«El testimonio más antiguo del vino en la comarca es la moneda de Ulia», nos comentaba en una de nuestras visitas al Archivo de Montilla el historiador Antonio Luis Jiménez, amplio conocedor de la historia de la comarca. «Ese sería un buen comienzo que después entroncará con el lagar medieval más importante hallado en las excavaciones del Cerro del Castillo, el lagar del Castillo del Gran Capitán.

Así que nos puso sobre la pista de aquel primer testimonio, una moneda que permite acercarnos a un pasado en el que agricultura, territorio, poder e identidad quedaron representados en una pieza de apenas unos centímetros.

«La moneda de Ulia se acuñó aquí», nos explicaba el director del Museo Ullia. “Es una moneda que se por su material, bronce, y tamaño y peso se usaba para gasto diario, como hoy en día puede ser un euro o dos”.

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El interior del Museo Ulia es una sorpesa constante donde destacan restos de las villas romanas de los yacimientos de El Cañuelo y La Zargadilla.

«El As de Vlia estuvo circulando durante el siglo I y II a. C. En el anverso puede verse una cabeza femenina, sobre un creciente lunar, es decir, una patrona, una diosa tutelar de Ulia. Una imagen que con el tiempo empieza a modificarse porque los cuños se rompían y, años después, cuando los artesanos las imitaban, iban cambiando pequeños detalles. Es así como en versiones posteriores de la moneda desaparece la luna, por ejemplo, y ponen una X: el valor romano de 10. En algunas acuñaciones se ve también claramente una espiga, pero en otras, por ejemplo parece una palma de victoria”.

«En el reverso de la moneda está escrito Vlia en caracteres romanos, no ibéricos, con lo que entendemos que lo que buscaban era que su moneda circulara por el imperio romano. Y también se observan sarmientos de vides aunque hay otras acuñaciones que parecen más bien ramas de olivo. Y es posible que jugaran con la ambivalencia. No es descartable”.

Así pues, «esta moneda se interpretaría como: Ulia, bajo la protección de su diosa tutelar responde con el valor de esta moneda con su riqueza agrícola” y “podría ser el primer elemento, el más antiguo, que atestiguara la elaboración del vino en la comarca aunque arqueológicamente haya indicios antes”.

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Alrededor de la Plaza de la Constitución, en Montemayor, se encuentran tanto el Ayuntamiento como la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (s. XVI), obra de Hernán Ruiz; el antiguo Casino o el Museo Ulia.

La antigua Ulia una ciudad entre dos mundos

Los estudios arqueológicos sitúan los orígenes de Ulia en época íbera, e incluso algunas investigaciones recientes adelantan su fundación a momentos preibéricos. Era una ciudad fuertemente fortificada, que alcanzaría posteriormente un importante desarrollo durante la época romana y que, según los últimos estudios, se asienta prácticamente bajo la actual Montemayor.

Su nombre aparece asociado a uno de los episodios más decisivos de la historia de Hispania: la segunda guerra civil de la República romana. En el año 45 a. C., Ulia se mantuvo fiel a Julio César frente al bando pompeyano, convirtiéndose en uno de los principales enclaves cesaristas de la Hispania Ulterior.

La ciudad fue sitiada por las tropas de Cneo Pompeyo el Joven, pero César acudió en su ayuda y envió refuerzos para romper el cerco. Poco después se produciría la decisiva batalla de Munda, tradicionalmente situada en el entorno de la actual Montilla, que supuso una victoria fundamental para César.

Tras la guerra, la fidelidad de Ulia fue recompensada y la ciudad recibió la categoría de municipio romano, pasando a ser conocida como Vlia Fidentia, un nombre que reflejaba precisamente esa lealtad.

Hoy la antigua Ulia es una ciudad con mucho encanto. Pasearla, disfrutarla, descubrirla… es adentrarse en uno de los pasados más fascinantes de la Campiña Cordobesa, donde cada rincón, cada piedra y cada paisaje parecen guardar la memoria de una ciudad que, aunque desapareció hace siglos, todavía sigue dejando huellas de su historia a la vista de todos los que quieran conocerla.

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